Un acercamiento al Arte Rupestre de Loja
Por: Diego González Ojeda
INTRODUCCIÓN
La región sur de lo que ahora es Ecuador ha sido reconocida en múltiples ocasiones como un espacio geográfico de singulares características. Sus particularidades han sido objeto de estudio de varios científicos, quienes progresivamente nos están permitiendo reconstruir un panorama físico y cultural del pasado, con el propósito de rescatarlo, comprenderlo y aprovecharlo como medio de desarrollo humano.
Han sido escasas las investigaciones realizadas en torno al estudio de la arqueología de nuestra provincia, y más aún las que se refieren al arte rupestre. Sin embargo los distintos aportes realizados en los últimos años han conseguido suscitar interés en la riqueza arqueológica que poseemos.
En 1987 se publica Loja Préhispanique, que recoge los resultados de varios trabajos de campo realizados por una Misión Francesa entre 1979 y 1982 y cuyos autores, Jean Guffroy, Patrice Lecoq, Napoleón Almeida, entre otros, nos brindan un panorama de los principales asentamientos de grupos agroalfareros que habitaron la provincia desde hace más de 3 500 años.
En el año de 1993 funcionaba en Loja una Comisión de Patrimonio Cultural de la que la Universidad Técnica Particular era institución miembro. En febrero de aquel año, y con el aporte de Erasmo Alejandro, Jaime Celi y Manuel Ortega, responsables de un equipo investigador, se dio a conocer el Informe sobre el inventario arqueológico, etnográfico y cultural de la Provincia de Loja. Es la primera vez que se muestra la existencia de una considerable cantidad de petroglifos diseminados por varios cantones de la provincia.
La misma Universidad publicó en 1995 dentro de la Revista Universitaria número 16, un artículo de Erasmo Alejandro que llama la atención sobre los petroglifos del sitio Guayural en el cantón Gonzanamá.
En 1997 se editó Arqueología Lojana: enfoques y perspectivas a partir de una colección cerámica. Este trabajo cuyos autores son Jaime Idrovo y Dominique Gomis Santini, fue patrocinado por el Banco Central del Ecuador y la colección en mención reposa en el museo de dicha entidad, en la ciudad de Loja.
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