Gestión de Memoria: S.O. Leopard

La memoria virtual se ha convertido en una de las características o requisitos más comunes de los sistemas operativos modernos. La buena o mala gestión de la misma diferencia también unos sistemas operativos de otros.
El peculiar sistema de manejo de memoria virtual de Mac OS se creó con el objetivo de mantener la compatibilidad absoluta con todos los programas existentes, sin necesidad ni siquiera de que estas aplicaciones supieran que estaban trabajando en un entorno de este tipo La estructura del sistema de memoria de Mac OS desde sus orígenes exige que al arrancar un programa se conozca previamente la cantidad de memoria que requiere. Por tanto el gestor de memoria le asigna un espacio fijo y si el usuario quiere modificar este espacio, por ejemplo para poder abrir documentos de mayor tamaño, es necesario salir del programa, modificar este valor y volver a arrancarlo. Un problema adicional, que tampoco existe en otros sistemas, es que la distribución de la memoria virtual es inamovible. Es decir, si se arranca un programa A que consume 4 Megabytes, a continuación otro programa B que consume 1 Megabyte y por último un programa C que consume 2 Megabytes, al salir del programa B se crea un espacio libre de un Megabyte entre A y C. Este espacio libre no puede unirse a otros del sistema operativo para asignárselo al programa, por lo que en él sólo pueden cargarse aplicaciones que consuman un Megabyte o menos de memoria.
Todos los demás sistemas operativos también soportan el uso de memoria virtual y las aplicaciones no están limitadas a un tamaño inicial de memoria asignado. Según un programa va necesitando memoria, se la solicita al sistema operativo que se la va otorgando hasta que se agota toda la memoria disponible en el sistema. En todos los casos, la cantidad de memoria virtual disponible en el sistema se determina al arrancar el sistema operativo. Si el usuario recibe el mensaje de que el sistema se mueve en unos límites bajos de memoria disponible el usuario tendrá que plantearse ampliar el espacio reservado para memoria virtual reduciendo un poco más el precioso espacio del disco duro.
Otro aspecto importante, cuando se habla de la gestión de la memoria, es cómo se implementa la protección de memoria, la cual impide a unos procesos acceder al espacio vital de otros. Tanto en Windows 95 como en Windows NT aún sigue ocurriendo que ciertas aplicaciones en determinadas circunstancias dejan completamente colgada a la máquina, por ello es muy aconsejable en entornos NT dejar el servidor dedicado a sus menesteres (Servir) y no utilizarlo como un puesto más de la red. En teoría estos sistema operativos disponen, al igual que Rhapsody, BeOS y Unix, de un entorno de memoria protegido que evita que un programa puede acceder al espacio de memoria utilizado por otra aplicación; sin embargo, muchos programadores han documentado formas para que, voluntaria o involuntariamente, una aplicación evite esta protección, aunque es más difícil en el caso de Windows NT, por lo que este último puede considerarse más seguro.

Referencia:
-http://www.idg.es/macworld/content.asp?idart=45388

Integrantes:
- Elba Encalada
- Ruth Hidalgo
- Leonardo Sarango

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