Llegué escéptico, agobiado. Llegué viejo. Y de pronto ¡zas!, recuperé la esperanza. Y la juventud. Y la sonrisa.
Encontré que ahora Loja es una luz: una luz desde donde se irradia conocimiento, fe, optimismo.
Encontré que el estudio, la investigación, la solvencia académica nos salvan. Nos van salvando. Y nos van salvando con una actitud exenta de egoísmos.
Por eso, recuperé la esperanza. Y la sonrisa.
Llegué a Loja y encontré un modelo de universidad que, probablemente, sea la que el país necesita. Noté que la vaga noción que tenía sobre ella no correspondía a la realidad. Me imaginaba algo chiquito, modestito, remendadito. Y no: todo eso era mentira. Me di manos a boca con un campus imponente, de edificios bien concebidos y mejor trazados, con el orden propio de una gran ciudad, con calles anchas. Y jardines.. Leer más en……http://www.eluniverso.com/2010/05/09/1/1363/escepticismo-esperanza.html?p=1354